Una tendencia clara se consolida entre los productores de primer nivel en Buenos Aires: el regreso a la grabación en cinta analógica. Tras años de saturación digital, el oído parece estar buscando nuevamente la calidez y las imperfecciones del sonido vintage.
Estudios icónicos que estaban en desuso han agotado sus reservas para el año 2026. Esta movida no es solo técnica, sino estética; los álbumes grabados así tienen una personalidad que el software aún no logra replicar de forma convincente.
Para un portal de música experto, este es el momento de destacar a los ingenieros que mantienen vivo el oficio, recordándole a la audiencia que la tecnología debe estar al servicio de la emoción y no al revés.
Grabar en cinta es hoy una declaración de principios en una industria saturada de procesos automáticos y sonidos de plástico.




