Pese a la hegemonía del streaming, el formato físico vive una segunda juventud en Argentina. Según un informe de la cámara que agrupa a los productores fonográficos, la fabricación de vinilos ha crecido un 40% respecto al año anterior, impulsada tanto por los lanzamientos de artistas nuevos como por las reediciones de clásicos del rock y el tango.
Este fenómeno ha llevado a que las pocas plantas de prensado que quedan en el país trabajen al máximo de su capacidad, con listas de espera de hasta seis meses para sellos independientes. Los coleccionistas valoran la experiencia táctil y la calidad sonora, convirtiendo al vinilo en un objeto de culto que trasciende las generaciones.




